24/12/15

MARITO Y LA NAVIDAD - Por Ramón Belén López.

Marito es un vecino de La Paz con Síndrome de Down. Tiene treinta y pico de años y vive en el Barrio Feria. No conoció a su papá y su mamá falleció cuando él era adolescente. Durante su niñez concurrió a la Escuela “Mi Estrellita Guía” (Escuela Especial dedicada a la enseñanza de niños con necesidades educativas especiales) y a partir de los 18 años comenzó a trabajar en el Taller Protegido “Alas” (lavandería que funciona en el ex mercado municipal).

Lo conocí cuando tenía mi consultorio por calle Echague, cerca del poli-funcional. Él siempre estaba en la vereda. Lo saludaba. Pero, al principio, no me daba mucha bolilla. Me miraba de reojo, con un poco de desconfianza. Sin embargo el abrazo no tardó en llegar. Y así fue que, con cada pasada por ese pedacito de la cuadra, yo recibía un efusivo saludo. Su mirada, enmarcada por unos anteojos gruesos, añadía a mis días una cuota de ternura. Con el tiempo nos fuimos conociendo. Los dos éramos futboleros, apasionados por Boca. A los dos nos gustaba la cumbia, para bailarla. Y aunque su dicción no era tan buena había una palabra que decía nítidamente y siempre la conservo, “amigo”.

A fines del 2008 se nos ocurrió con parte del equipo de trabajo vestirnos de Papá Noel para repartir golosinas a los vecinos el veinticuatro por la mañana. Lo invité a Marito para ver si quería acompañarme. Entusiasmado asentía con la cabeza, mientras aplaudía y saltaba de alegría. Nos conseguimos dos trajes (con la barba blanca y gorro incluido). En dicha ocasión, Juanita, la encargada del lavadero, fue nuestra vestuarista cómplice.

Y llegó el día tan esperado. Un 24 de diciembre con un Papá Noel concebido para la nieve, pero puesto en el verano paceño a 40 grados de temperatura. En una mano, una campanita, y, en la otra, una bolsa roja para los regalos. El vecino de la esquina -propietario de un local de música- sacó los parlantes afuera y puso unos villancicos de navidad. Mientras tanto, mi secretaría de aquel entonces, la entrañable Carmencita, nos aprovisionaba de chupetines y golosinas para repartir. Estábamos nerviosos, pero entusiasmados. Comenzamos temprano. Las personas que pasaban caminando nos miraban asombradas y se acercaban a recibir su regalo. Los autos nos tocaban bocina y los chicos se sacaban fotos con nosotros.

Por un instante me detuve y lo vi a Marito entre la gente. Besaba a todo el mundo, regalaba sonrisas y a cada rato volvía para aprovisionarse. Se apuraba porque no quería que nadie se vaya sin su regalo y si alguno pasaba de largo, él lo corría hasta alcanzarlo. Todos se iban contentos.

Fue una mañana hermosa, repartimos todo lo que habíamos comprado. Terminamos tomando una Coca, sentados en el cordón de la vereda, mientras comentábamos las experiencias vividas. Marito quería volver al otro día, pero lo convencí de suspenderlo hasta el otro año.

En la vida uno aprende cosas todos los días y, a veces, las lecciones más profundas las dan seres inesperados. Seres con quienes nos cruzamos sin querer. Pero, por medio de encuentros sucesivos, logramos una conexión sin igual. Hoy lo recuerdo a Marito porque desde su generosidad dio hasta la última de las golosinas y no se guardó ninguna para él. No le importó quedarse con las manos vacías, porque tenía lleno el corazón. Porque le hizo bien el dar antes que el recibir. Porque se alegró al vaciar la bolsa para compartir y no llenarla para acumular.

Un Papá Noel no hace una Navidad, pero tampoco los regalos caros, ni la comida y el alcohol en exceso, ni la ropa de marca que nos pongamos. Una Navidad es revivir el nacimiento de aquel que se brindó, que se dio, que se entregó desde la pobreza y la simplicidad de un humilde pesebre. Sin lujos, sin superficialidades, sin la pirotecnia ensordecedora de una sociedad de consumo que no nos deja escuchar el silencio interior y la paz del alma.

De allí mi deseo de que el espíritu de la Navidad haga renacer en cada uno de los corazones de los habitantes de La Paz el sentimiento de brindarse hacia el otro. En especial a los más necesitados.

Feliz Navidad.


0 comentarios :

Publicar un comentario