7/11/16

El calvario de una madre y sus tres hijos

En la ciudad entrerriana de La Paz, una mujer denunció que vive un infierno por un vecino que no para de acosarla, la amenaza con un arma de fuego y le lanza proyectiles. "No le encontramos explicación a lo que hace, la policía lo detiene dos horas y luego lo libera", le cuenta la mujer a "Crónica".

En la ciudad entrerriana de La Paz, una madre y sus tres hijos, uno de ellos con síndrome de Down, viven bajo el infierno desencadenado por un vecino, que no cesa con sus acosos y ataques contra la familia.

Empuñando un arma de fuego y lanzando proyectiles, el sujeto mantiene en vilo a la mujer y a sus seres queridos, quienes permanecen encerrados en su vivienda, ante la inacción de las autoridades, que no tomaron compromiso alguno frente a demencial violencia.

Por tal motivo, la joven discapacitada experimenta una involución en su cuadro, profundizando la angustia de su progenitora. En el barrio Feria, de la localidad entrerriana de La Paz, Elena Sánchez reside junto a sus tres hijos, a pocos metros de su vivienda hace lo propio un sujeto, de 22 años, que, según la mujer, es el causante del padecimiento que los azota desde 2012.

Por aquel entonces comenzaron a sucederse las agresiones por parte del individuo por razones que Sánchez no comprende, dejando en claro que “no le encontramos explicación a lo que nos hace. Es insostenible vivir así porque nos vive molestando, nos ha tirado piedras, nos corre con un machete pero, lo más frecuente, es que nos apunta con una pistola, con la cual también realizó disparos hacia nuestra casa”.

El testimonio corresponde a Elena, mamá de una joven de 19 años que tiene síndrome de Down, y es quien más sufre el acoso del vecino puesto que fue blanco de una pedrada junto a su hermano en los últimos días, según su madre le informó a “Crónica”.

En este sentido, la mujer reconoció que “mi hija sufrió una regresión, ya no está animada como antes, se sienta contra un rincón y sólo dibuja o se acomoda el pelo. Es muy triste verla así”.

Una imagen que da muestra del desamparo en el que está inmersa la familia frente a la ausencia de las autoridades ante semejante problemática ya que “lo detienen y a las dos horas lo liberan. Hace cuatro años que vengo haciendo denuncias, pero sigue en libertad, para colmo, el juez nos convocó a dos audiencias conciliatorias y esta persona se justificó diciendo que lo miramos mal, cuando nosotros no queremos problemas con nadie”.

Mientras tanto, Elena confesó que “mi hija cambió el día por la noche, porque como trabajo de 6 a 15 durante ese tiempo duerme, porque tiene miedo de estar despierta cuando yo no estoy. A mí me pasa lo mismo, duermo mal y hasta me influye en mi desempeño laboral” como empleada doméstica.

En consecuencia, Elena implora que “no sé qué más hacer, a quién recurrir. Ya ni pido que lo detengan o paren con esto, sino que me ayuden a conseguir otro lugar donde vivir”, en el afán de ponerle fin a una odisea que se inició hace cuatro años.

Fuente: Cronica 

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