28/12/16

Cuando Pa’ Chile me voy - Por Eduardo Martín Romero

Una de las noticias de mas tratamiento de los programas periodístico es la cantidad de argentinos que van a Chile en tours de compra.-
Mientras en nuestro país existen índices que dan cuenta de la caída del consumo fundamentalmente en electrónica, línea blanca, vestimenta e incluso alimentación, crecen las colas en el paso fronterizo de Mendoza con Chile de argentinos que se trasladan al vecino país con una avidez de consumo que sorprende y de cuenta de presencias de argentinos en los shopping con valijas para efectuar compras masivas fundamentalmente de electrónica y vestidos.-

Este traslado de compradores al exterior afecta fundamentalmente a los comercios de Mendoza pero lo mismo ocurre en Posadas donde las compras se efectúan en la vecina Encarnación de la República del Paraguay llegando el comercio a plantear la imposibilidad de seguirse manteniendo ante la falta de ventas y la atención de gastos fijos.-

A fines del mes pasado señalaban que para el fin de semana largo del 28 de Noviembre habían cruzado la frontera con Chile 30.000 argentinos a lo que debe sumarse los que se trasladan a Miami, al Paraguay e incluso al Brasil en menor medida lo que podría representar otros 30.000 más.-
Se indica que, al menos en Chile, se pueden conseguir productos con un 50 o 60% de diferencia de precios además de conseguirse productos que no ingresan a nuestro país.-

También debemos recordar que según el INDEC el 35% de la población en nuestro país es pobre y que tenemos planteado un esquema impositivo que prioriza la defensa de la industria nacional por sobre las importaciones; sin embargo se indica que Chile no posee industrias nacionales y que tiene varios regímenes de aranceles 0 para las importaciones y que debido a ello tienen los precios más bajos que en nuestro país; sin embargo la pobreza en Chile según la CEPAL era en 2016 del 13,7% muy por debajo de los índices que muestra nuestro país a pesar de su protección al empleo.-

Es cierto que un inmenso universo de nuestros habitantes no pueden viajar de compras al exterior ni aun a los centros nacionales y se trata del universo de consumidores de “La Salada” y las saladitas diseminadas por el territorio de nuestra geografía.-

Muchos imputan el mayor costo de los productos de fabricación nacional por la alta presión impositiva pero resulta inaceptable que esta presión represente las diferencias tan significativas como las referidas en Miami, Chile o Paraguay.-
Muchos señalan notables diferencias en algunos productos hortícolas de Chile comparados con nuestros productos y en estos supuestos no existe el problema del gravamen impositivo que denuncian otros sectores industriales sin embargo también existen significativas diferencias con los productos de países vecinos.-

Otros indican lo poco que pagan a los productores de leche y frutas su producción y lo cara que se las observa en las góndolas de supermercados dando cuenta de diferencias difíciles de explicar.-

Muchos son los que señalan que ante la caída de las ventas existen promociones que ofrecen descuentos significativos, lo que evidencia que los precios cobrados a valores normales son una exageración del margen de utilidades, ya que si no existiera este margen no serian posibles efectuar este tipo de ofertas.-

Otros indican que los gastos fijos como el alquiler es muy caro en nuestro país al igual que el transporte lo cual termina encareciendo el producto en los centros de consumo.-

Ante tanta variedad de causas, muchos dicen que el gobierno debería efectuar un control más firme en la cadena de comercialización que dé cuenta de la existencia de abusos en la formación de precios.-

Lo real es que entre los que se van pa’ Chile y los que no podemos comprar siquiera acá, las ventas caen forma alarmante y como siempre más duele entre los que menos tienen y los trabajadores que ven peligrar sus puestos de trabajo.-

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