4/12/16

“MI GENTE”: Juancho Díaz, el locutor del pueblo - Por Belén Lopez

Juan Ramón Díaz. Nacido en Federal el 01 de octubre de 1939. Fue fotógrafo, locutor de radio, músico, carnicero, publicista, kiosquero. Una charla amena con este personaje, con mil historias y recuerdos.
¿CÓMO LLEGASTE A LA PAZ?
Por esas cosas del destino. Vine con mis padres cuando tenía nueve años. Mi papá era carnicero, pero en épocas malas, se fue de obrajero primero y luego contratista de monte. En ese trajinar por varias localidades vino a Bovril, luego a la zona de Guayquiraró y por último recaló en La Paz. Ya instalados acá, puso su carnicería de vuelta.
¿DÓNDE VIVÍAN USTEDES?
Nos asentamos en (ese entonces floreciente) Barrio Estación. Esa zona tenía el encanto del ferrocarril. Yo viajaba a visitar a mis tíos en tren a Federal. Me acuerdo cuando me tocó la revisación médica para el servicio militar, viajábamos en esos bancos duros, durante muchas horas para llegar a Paraná.
¿CÓMO ERA EL MOVIMIENTO EN LA ESTACIÓN DE TRENES?
¡El movimiento era extraordinario! Era un lugar de encuentro, de reunión social. Incluso había gente que se juntaba en los andenes para ver quienes pasaban. Pero no solo había transporte de pasajeros, sino también una parte del tren era para carga de mercaderías, lo que le daba un gran movimiento comercial.
¿DÓNDE ESTUDIASTE?
Cuando llegamos a La Paz, yo hice quinto grado en la Escuela French (me aclara que estaba en la antigua dirección de Brown e Italia). Posteriormente se trasladó a su actual dirección (Brown y Urquiza), donde cursé sexto grado. Recuerdo con cariño a la maestra Ana de Pascualini. Pero después no pude seguir estudiando porque había que trabajar.
¿EN QUE COMENZASTE A TRABAJAR?
A los doce años, comencé a trabajar en la carnicería. Estaba ubicada primeramente del taller de Santana, una cuadra para adentro (casa de Doña Mercedes Leites), pero cuando vino la inundación grande, en el cincuenta y pico; salimos y nos fuimos a un lugar más alto (al lado de donde actualmente está el Supermercado de “los chinos”). Ese lugar era todo monte, papá con hacha y pala, sacó los árboles, limpió el terreno y ahí hizo la carnicería. Trabajábamos con los empleados del ferrocarril; para ese entonces teníamos como 60 libretas donde se anotaba lo que llevaban. En esa época el matadero viejo estaba para el lado del Barrio Feria, las reses después de faenadas eran traídas a la carnicería en un carretón de lata. Pero a mí nunca me gustó la carnicería. Quería otra cosa.
¿CÓMO ENTRASTE AL MUNDO DE LA LOCUCIÓN?
Entré por la publicidad. Yo en verdad quería ser radio-operador. En esa época la publicidad se hacía con altoparlantes, algunos fijos, otros en autos. Recuerdo de esa época a Carlitos Feliskián (transmitía desde la terraza de Cenci), Osuna, Noya, Aquino y el Negro Arrúa (hacía publicidad en la esquina de Don Flores Abdó, en Boulevard y San Martín).
¿TU INCURSIÓN EN LA MÚSICA?
Fui integrante de un conjunto de música, el famoso “Quinteto Nobel”. Integrado por Salustiano Piedrabuena (director), Nito Cosentino (bandoneón), José Diaz (acordeón a piano) Ñato Blanco (guitarra) y yo (presentador y guitarrista). El debut fue en la confitería “La Perla” del “zorro” Núñez, también tocamos en el Molino Rojo (al lado de Cenci). En el verano, actuábamos en el Club Independiente (bailes de categoría, mesitas con mantel, un lujo), Club Social y Club Progreso. Para esa época las clases sociales estaban marcadas, nosotros éramos unos “secos” veníamos del Cabayú y comenzábamos a incursionar en ambientes más altos, así que para estar a tono, el director nos hizo confeccionar camisa, pantalón negro, saco. Zapatos bien lustrados y entrabamos como unos “señoritos” al Social (ahí no entraba cualquiera). El conjunto tuvo siete años de permanencia.
¿CÓMO EMPEZASTE EN LA PUBLICIDAD?
Todo comienza cuando un amigo, José Martinez, le compra a Miguelito Cenci (dueño del Bar Ideal), un amplificador viejo y me lo dio para la orquesta. Pero yo lo usé para hacer publicidad y así nace Diamart Publicidad (Díaz- Martínez). Transmitía desde mi casa, arriba del techo le habíamos puesto una torrecita con los parlantes y como estaba en la altura se escuchaba hasta el centro. Tenía tres clientes: Agencia de lotería Barbosa y Bilbao, Vinos Franja Amarilla de Calí Tedesco y Lorenzo Cejas con su taxi de alquiler). Después de tres meses me compré un equipo a transistores. Para la publicidad callejera le alquilaba el auto a Cacho Vergara o a José Martinez. Los parlantes iban en el techo. Adentro del auto, yo iba con el micrófono en una mano y el toca-disco entre las piernas, con discos de pasta. “Era una verdadera locura, pero me gustaba”. A los 5 años de trabajar con auto de alquiler, llega el primer auto propio, recuerdo un Gordini amarillo, caja de cuarta. Lo tenía de chofer al “judío” Gilles, otro personaje. Salíamos por toda la ciudad. En esa época, había bailes en el balneario y el “duque” Franco hacía la propaganda y le inventaba nombres a los conjuntos: “Los Miqui-fuqui”, “Los chapa-chapa” o los “Los Frenéticos del ritmo”.
¿CÓMO SE DA LO DE LA FOTOGRAFÍA?
A los 19 años, me fui a Buenos Aires, porque quería estudiar fotografía. Con unos pocos mangos en el bolsillo (me morí de hambre, una malaria terrible). Estuve tres meses, aprobé el curso y me volví con el Diploma de la Escuela Fotográfica Sudamericana. Después viajaba una vez por semana a Paraná para completar estudios. Por último me fui con un gallego que era fotógrafo a Uruguayana, donde comencé a trabajar en foto color. Por último me asenté en el Mercado (local de la esquina de Echague y Urquiza, que antiguamente fue de Don Kohon, donde puse “Foto-Atelier Sary”. Fui además el que sacaba las fotos en el Hipódromo (foto chart, cuando llegaban los caballos a la línea final).
¿CÓMO ENTRASTE EN LT40?
Ingresé por recomendación de la profesora Cristina Rosi (ella me conocía porque me contrataba para las fiestas de Educación Física del Colegio Nacional). Me entrevisté en el viejo Hotel San Martín con el Director Artístico de LT 40, Don Alfredo Noli, quien me hizo leer un texto y ahí quedé. La radio sale al aire un 8 de marzo y comencé con varios programas muy reconocidos: “La tarde de los favoritos”, “Un disco y una noticia”, “De todo y para todos”, “Buenos días familia” con Yuli Malvasio y el Mono Luqui, “El litoral y su música”, “Voces y cantares de nuestra tierra”. Trabajé con José Antonio Zárate, Raúl César Aquino, Osvaldo Figueiras y las voces femeninas de Blanca Hormaechea, Selva Agud, Noemí Peche, Yuli Malvasio. De operador estaba el “francés” René Aoupí. Estuve en la radio por 25 años, fue mi pasión.
¿CÓMO TE MARCÓ EL TEMA DE LA SALUD?
El sábado 21 de marzo de 1998 fui a hacer el programa de radio, esa noche me acosté tarde, el día siguiente 22 de marzo amanecí con un ACV y ya no me acuerdo nada más. Fue una etapa muy dura, la recuperación fue lenta. No hablé por tres años. Tuve que dejar todo mis trabajos, me cortó todo, no me dejó ninguna salida laboral. Pero en mi interior, me propuse salir adelante, me propuse volver a hablar y a caminar. Me salvó mi fuerza interior, una voluntad férrea, la pasé mal pero nunca bajé los brazos.
Su espíritu inquieto, lo llevó a abrir un negocio en la terminal de ómnibus local. En el 2008, diez años después de su ACV, abría sus puertas el quiosco “San Jorge”. Le pregunto porque ese nombre; Juancho se ríe y me dice… esa ya es otra historia…


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