6/1/17

Cambio Climático, una realidad ya… - Por Fabian Zarate

El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la Tierra, y ya no se está haciendo esperar, como todos pueden advertirlo, con todas estas señales que estamos recibiendo por parte de la misma naturaleza.

Hagamos un poco de historia, desde la revolución industrial a hoy, la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas), que se usan para producir energía, libera gases de efecto invernadero (CO2) a la atmósfera, aumentando la temperatura de la Tierra y provocando una distorsión en el sistema climático global.

Es por esto que la humanidad se encuentra ante una encrucijada catastrófica. Los científicos advierten que si la temperatura global supera los 2°C las consecuencias serán casi comparables al exterminio progresivo, y si cruzamos este umbral, los impactos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales perjudicarán seriamente a todas las regiones del mundo.

El clima es una medida del patrón medio de la variación de la temperatura, humedad, presión atmosférica, viento, precipitaciones, recuento de partículas en la atmósfera y otras variables meteorológicas en una región determinada durante períodos largos de tiempo. El clima es variable, como se muestra en la falta de regularidad en las estaciones de un año para otro.

Esta variabilidad es normal. Es debido a la variación de las corrientes oceánicas, actividad volcánica, radiación solar y otros componentes del sistema climático que no comprendemos totalmente aún. Nuestro clima tiene también episodios extremos (como por ejemplo inundaciones, granizo, tornados, huracanes etc.), los cuales pueden ser devastadores.

En los últimos años, muchos de los indicadores y estudios han señalado que el calentamiento global ha sido alarmante a nivel mundial.

El calentamiento global responde a un aumento inequívoco y contínuo de la temperatura media del sistema climático de la Tierra.
Si la Tierra se calienta, alguno de estos importantes cambios ocurrirán:
El agua se expande cuando se calienta y los océanos absorben más calor que la tierra, el nivel del mar ascenderá.
El nivel del mar aumentará también debido a la fusión de los glaciares y del hielo marino.
Las ciudades de zonas costeras sufrirían inundaciones.
Lugares en los que normalmente llueve o nieva mucho podrían calentarse y secarse.
Lagos y ríos podrían secarse.
Habría más sequías por lo que se haría más difícil el cultivo.
Habría menos agua disponible para la agricultura, la producción de comida, para beber o para ducharse.
Muchas plantas y animales se extinguirían.
Huracanes, tornados y tormentas producidos por cambios de temperatura y evaporación de agua se producirían con más regularidad.

Ahora, es preciso preguntarnos, ¿es el ser humano el causante de esta eminente catástrofe?

Si, como dije antes, la industrialización masiva mundial, que ha generado una cultura consumista, genera cada vez más productos desechables y prioriza el consumo barato en vez del consumo responsable, traducido esto significa: que para generar todo desechable, se emiten más gases que se concentran en la atmosfera agravando el efecto Invernadero, es decir, contribuyendo a la subida de temperaturas globales y por ende al calentamiento del planeta.

Usted, se preguntará cuáles son esos “gases”, bien, estos son algunos:
Concentración de CO2 debido al uso de combustibles fósiles para procesos industriales y medios de transporte.
Aumento de Metano (CH4) debido al tratamiento de aguas residuales, al aumento masivo de crianza de rumiantes como alimento, fertilizantes agrícolas, incineradoras de residuos, etc.
Elevación del nivel de óxido nitroso (N2O), también utilizado en aerosoles.
Uso del PFC e Hidrocarburos (HFC).

Antes de la Revolución Industrial el nivel de CO2 en la atmósfera era del 0.028%, actualmente la concentración de CO2 es de 0.075%.

El cambio climático supone una de las grandes amenazas de nuestro tiempo, no sólo para la naturaleza y la extinción de especies, sino también para el hombre. A pesar de que los efectos del cambio climático se dejan notar en todo el planeta, no afectan a todas las poblaciones por igual.

Los países pobres o en vías de desarrollo se ven asolados por sequías, inundaciones, huracanes, desertificación y climas extremos, que dejan a su paso poblaciones devastadas y con escasas oportunidades de recuperación.

Para finalizar este panorama descripto, solo cabe que tomemos conciencia de esta realidad, que fomentemos pequeños cambios individuales, que en sumatoria, pueden llegar a intentar frenar el fin de la vida tal como la conocemos, y esto no es apocalíptico ni descabellado, es una REALIDAD.

¿Entonces qué podemos hacer?

Pues bien, estas son algunas recomendaciones que hacen los científicos y les transmito para que las empecemos a poner en práctica:

1. Cambia las lámparas.

Reemplazar una lámpara tradicional por una de bajo consumo ahorra más de 45 kilogramos de dióxido de carbono al año.

2. Apaga la tele y el PC

Sólo con apagar la televisión, el DVD o el ordenador cuando no estén en uso evitarás que miles de kilos de CO2 salgan a la atmósfera. No dejes los aparatos eléctricos en stand-by (espera): un televisor que permanece encendido durante tres horas al día y en stand-by las 21 horas restantes consumirá un 40 por ciento de la energía total en el modo de espera.

No dejes el cargador de tu celular enchufado todo el tiempo, aunque no esté conectado al teléfono, porque seguirá consumiendo electricidad.

3. Conduce menos

Camina, monta en bicicleta, usa el transporte público. Ahorrarás 30 gramos de CO2 por cada 4,5 kilómetros que no conduzcas. Por cada litro de combustible que quema el motor de un coche, se libera una media de 2,5 kilos de CO2.

4. Revisa los neumáticos

Si la presión de tus neumáticos baja 0,5 bares, tu coche consumirá un 2,5 por ciento más de combustible y, por tanto, liberará un 2,5 por ciento más de CO2. El ahorro de cuatro litros de gasolina evita la emisión de seis kilos de dióxido de carbono.

5. Recicla

Puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año al reciclar la mitad de la basura que se produce en casa.

6. Evita mucho embalaje

Escoge productos con poco envase: una botella de 1,5 litros genera menos residuos que tres de medio litro. En la compra usa bolsas reutilizables.

7. Menos agua caliente

Es necesaria una gran cantidad de energía para calentar agua. Lava con agua fría o tibia y ahorrarás 150 kilos de CO2. Cierra el grifo mientras te lavas los dientes. Asegúrate de que tus grifos no gotean: el goteo de uno puede hacer perder en un mes el agua suficiente para dar agua potable a otros.

8. Vigila los electrodomésticos

Tapar la olla mientras cocinas es un modo de ahorrar mucha energía. Aún mejor son las ollas a presión y las vaporeras, que ahorran un 70 por ciento de energía.

Recuerda que si la heladera y el congelador están cerca de los fuegos o de estufas, consumirán mucha más energía. Si éstos son viejos, descongélalos periódicamente.

9. Planta un árbol

Un solo árbol absorbe una tonelada de dióxido de carbono durante toda su vida. Cuídalos, evita la tala indiscriminada y absurda, nuestra vida, está en ello.





Para el Ojo Mirador, informó: Alberto Fabián Zárate - Investigador

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