30/6/17

COMO NOS CUESTA LO COLECTIVO - Por Eduardo Martin Romero

Nuestro país es la suma de mosaicos absolutamente distintos desde lo autóctono a lo que debemos sumar la fuerte corriente inmigratoria que nos transformo en un crisol de razas; pero me parece que tantas variedades de idiosincrasias dispares nos dificultan formular un proyecto colectivo o de conjunto de la sociedad.- 

Es posible que esta disparidad de visiones de País nos haya impedido la construcción de un proyecto colectivo.- 

Desde la época de la independencia hasta nuestros días el proyecto de país de un habitante de Jujuy o de Salta o Tucumán es absolutamente distintos y opuesto al de un bonaerense, de igual manera el proyecto de un Entrerriano o un Santafesino es dispar al de un Mendocino o Cordobés.- 

Pensemos solo en la guerra fratricidas de la época de los caudillos para entender esta afirmación.- Aparecieron mentores de la unidad nacional con campañas contra indios, caudillos o federales pensando de esta manera imponer un proyecto hegemónico que tampoco dio resultado, y pensemos también en la pretensión de europeizar a nuestro país le incorporaron la inmigración todo lo cual en lugar de fortalecer la identidad genero una diásporas de proyectos incluso opuesto entre sí.- 

En esta divergencia surgieron lugares con más empuje y otros quedaron más rezagados en algunos casos por decisiones políticas pero fundamentalmente por una particular idiosincrasia de cada pueblo o región.- Así donde privaron los industriales la comunidades se llenaron de operarios y los empresarios pusieron los recursos necesarios para generar proyectos que hagan cada vez mas sostenido el crecimiento porque les hacía falta para su crecimiento personal Córdoba, Rafaela, Rosario en nuestro caso María Grande, Concepción y Gualeguaychú.- 

Otras comunidades, como la nuestra, cimentaron su economía en la actividad agropecuaria con economías pastoriles y de producción de materia prima pero no realizaron actividades de fábricas o productos elaborados o manufacturados.- 

En estas últimas la inversión es en tierras y laboreo pero no le hace falta del desarrollo urbano ni el incremento poblacional por lo cual los que no tienen grandes recursos son los que buscan el crecimiento pero no tienen el dinero para la inversión, mientras que quienes poseen lo necesario para invertir pretende el mantener las actuales condiciones que le han sido beneficiosas.- 

En el caso de La Paz nos encontramos en esta última categorización pero con el agravante que todos tenemos un proyecto individual y nos asusta el cambio por los peligros que el cambio trae consigo, tenemos miedo de perder lo poco, y ello movilizo todas las oposiciones de las que fuimos testigos desde oponernos a las represas y señalar que hoy la costa del Uruguay obtiene beneficios de los fondos de Salto Grande a oponernos a la construcción de una cárcel por miedo a la radicación de familiares de presos y aceptar cada vez mas radicaciones marginales sin un beneficio adicional, hasta oponernos a la construcción de un acueducto solo por no poder estimar un canon futuro habiendo llegado a oponernos a las Termas y luego quejarnos de la falta de inversión.- 

Pero estas conductas se materializan con mucha dureza cuando tiramos la basura en cualquier parte y luego nos quejamos de la falta de recolección; o estacionamos en cualquier lugar con miles de excusas y pretendemos ordenar el transito, o cuando pedimos asfalto y luego no podemos esperar a que pase el tiempo necesario para que fragüe y lo usamos a pesar de la prohibición para que luego se rompa mas tempranamente y reclamemos por la calidad de la obra; o construyamos barrios en zonas alejadas sin importarnos la falta de luz, agua y cloacas y una vez asentados reclamemos la prestación de estos servicios.- 

Pero lo más doloroso es que cada vez que se genera una acción para embellecer un espacio público o privado siempre el vandalismo sea la respuesta, y como señala un amigo mío “nadie observa nada sin embargos todos ven cuando alguien llega de visita a tu casa” nos quejamos del estado de la costanera y cuando se la pone en valor siempre rompen todo; concretamos una pileta cubierta y calefaccionada y alguien tira en la misma un basurero, alguien pinta el frente y alguien lo daña con un grafiti; los jardines sufren también estos ataques.- 

Pareciera que lo que no es de mi propiedad o de mi directa incumbencia no tiene porque merecer mi cuidado y estima, por ello señalo que nos preocupa lo individual y nos cuesta lo colectivo sin darnos cuenta que el daño a lo colectivo también nos afecta y mucho por cierto.- (*) 

Procurador UNL Docente Jubilado de Media y Superior Ex conductor de programas periodísticos radiales y televisivos emromero3@gmail.com Para "El Paceño" y "El ojo mirador"

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