2/11/17

TIEMPOS DE REFORMAS PERMANENTES - Por Eduardo Martín Romero

El lunes 30 de Octubre con un triunfo electoral que lo avala, el Presidente Macri, en el CCK envió un mensaje a la ciudadanía planteando lo que él denominó la “reforma permanente” se trato de lineamientos generales o enunciados sobre reformas necesarias que, para producirse, deberá explicitarse el cómo y quien acompaña esta reformas.- 

Algunas medidas de estas reformas demandarán mucho tiempo de elaboración y de consenso y si las mismas son aceptadas tendrán todavía un tiempo de implementación; claro ejemplo es la reforma del sistema jubilatorio pues estiman que el estudio demorará 3 años, lo mismo ocurre con las modificaciones a la educación y en otros casos llevaran menos tiempo pero de todas maneras no se producirán en forma inmediata y todo hace pensar que demoran bastante más de lo que se piensa.- 

Otras medidas afectaran el ingreso de la Provincias, como la reforma impositiva, y complican el acuerdo con los gobernadores para avanzar en esta y en las otras reformas, ya que sin el apoyo de legisladores que responden a gobernadores opositores no es posible la aprobación de este tipo de medidas.- 

Así como “amar a Dios por sobretodo y al prójimo como a ti mismo” encierra todos los demás mandamientos y principios de las religiones cristianas; en el caso de esta propuesta de reformas del Presidente quizás “terminar con la pobreza y acabar con la inflación” serían el objetivo central de todas las demás y a lo que se debe someter el resto de las reformas.- 

Todos vamos a coincidir que para terminar con la pobreza hace falta mejorar los salarios que se encuentran por debajo de la línea de pobreza y generar nuevos empleos para los desempleados y para mejora de los ingresos en aquellos que puedan aspirar mejores puestos que los actuales; no existe otra posibilidad ya que el asistencialismo solo sirve para paliar una emergencia y hasta tanto aparezca una mejora que debe ser a corto plazo.- 

Para este objetivo el Presidente propone una reforma impositiva para reducir costos, reforma que obligaría a las provincias a resignar recursos ya que achicando unos impuesto y aumentando otros la Nación terminaría con el mismo ingreso, aliviaría las cargas patronales para el blanqueo de puestos en negro, los sueldos solo aumentarían hasta la pauta inflacionaria lo que equivale a falta de aumento pues el ingreso permitiría el mismo consumo, además se propone una injerencia en la justicia con la excusa de terminar con “la industria del juicio”.- 

El Presidente y sus asesores saben que estas medidas son escasas para atacar la pobreza e incrementar los puestos de trabajo; saben que para que esto ocurra hace falta que los nuevos bienes que se produzcan con nuevos puestos de trabajo tengan un mercado de consumo que los requiera y que el consumo sea cada vez mayor para lograr un verdadero crecimiento; el problema es que si no aumenta el consumo interno tenemos que vender en el exterior nuestra producción y allí no somos competitivos y en los mercados como Brasil también encontramos crisis similares que recortan el consumo; ante este panorama por más que bajemos costos impositivos, salariales, o cargas sociales no habrá crecimiento del empleo hasta tanto no exista mayor consumo interno o logremos incorporar mercados externo.-

Por otra parte y en relación al empleo como camino para salir de la pobreza, si se aumenta la edad de jubilación habrá menos puesto de trabajo para los jóvenes que se quieran incorporar y si se alienta con rebajas impositivas el blanqueo de puesto no incrementa los puestos de trabajo sino que blanquea los ya existentes.- 

El otro principio rector de estas reformas es acabar con la inflación; es imposible, o al menos así parece, que se pueda detener la inflación en un país que no logre crecer y que su población tenga requerimiento como los nuestros con relación al consumo, ya que ante el movimiento de precio de divisas extranjeras o de servicios o energía e incluso ante la posibilidad de un mayor consumo los precios crecen además de forma exagerada.- 

El combate con la inflación requiere previamente un país en crecimiento por ende no es la inflación el mal sino la falta de crecimiento; sería malo tener inflación en un país desarrollado pero los países pobres conviven con la inflación y detener la misma significa entrar en recesión o disminuir el consumo para sostener precios.- 

A manera de ejemplo cuando comenzamos a aprender andar en bicicleta nos caemos varias veces pero no importa, cuando aprendemos con destreza preocupa sí el caerse; cuando un país soporta inflación es necesario que crezca en bienes y salarios y luego plantear la lucha contra la inflación.- Se pretende actualizar los haberes jubilatorios por una nueva escala que le permitiría ahorrar 100 mil millones al Estado pero desalentaría el consumo de los jubilados y por ende el crecimiento.- 

Es cierto que deben efectuarse reformas pero si las mismas no son consensuadas ni acotadas a cuestiones elementales de la “buena política” y solo son estudiadas desde una visión empresarial y mercantilista no serán las que traigan solución.- 

Además estas reformas no pueden ser materializadas sin el aval de toda la sociedad en su conjunto comprendiendo también en este aval a los que menos tienen.- 

Nuestro país tiene como único ingreso de dólares la venta de productos agropecuarios y estos no alcanzan; tampoco es posible seguir endeudándonos para soportar los gastos del Estado; esperemos que quienes deban hacerlo encuentren el camino para que el esfuerzo no sea solo el de los que menos tienen y que estos tiempos de reformas permanentes no sean solo en beneficio de los que más tienen.- (*)

Procurador UNL Docente Jubilado de Media y Superior Ex conductor de programas periodísticos radiales y televisivos emromero3@gmail.com Para "El Paceño" y "El Ojo Mirador"

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