15/4/18

Testigo podría develar el misterio de los pescadores de La Paz, pero el fiscal no le cree

Hace nueve meses y nueve días, dos hombres de La Paz salieron a pescar al río Paraná. Todo apunta a que las ausencias de Roberto Darío Godoy, de 35 años, y Félix Omar Maldonado, de 29, desde aquella tarde del jueves 6 de julio de 2017 obedecen al accionar de una o más personas que les quitaron sus vidas. Sin embargo, la investigación del fiscal Facundo Barboza, llamativamente lenta a la hora de tomar medidas básicas y elementales para reunir pruebas, no tiene a ningún imputado. La aparición de un testigo, más de cuatro meses después, generó una esperanza para encontrar la verdad. El isleño dijo que la noche posterior a la que fueron vistos por última vez, también estaba en el río, donde observó una lancha que llevaba a tiro una canoa, y aportó datos que coinciden con las sospechas que los familiares de los desaparecidos tenían desde los primeros días. Pero la contradicción con otros dos testigos que lo desmintieron empantanó la causa otra vez. El fiscal prefirió creerle a estos y no al primero, a quien acusó por aportar información falsa a la causa. Ahora la querella pedirá un careo. Mientras, hay dos familias que esperan justicia.

Las últimas horas de Godoy y Maldonado, según los datos aportados a UNO, fueron las de un día de trabajó más, en el invierno de 2017. Salieron de la costa paceña en su embarcación para buscar el fruto del río y pensaban regresaban unas horas después, durante la madrugada. Félix le dijo a su pareja que iba y volvía, por eso no llevaban ni mate ni tabaco.

No había habido ninguna tormenta, y nadie creía en que hubieran sufrido un naufragio debido a que ambos sabían nadar y conocían cada isla y arroyo porque las recorrieron desde niños. Pasaron los días, sus familiares hicieron las denuncias en Prefectura, en la Policía local y luego en Fiscalía.

El hallazgo de la canoa, unos días después, descartó el extravío y el accidente náutico: la embarcación de madera fue hallada a la altura del kilómetro 762,5 del río Paraná, frente al puerto de La Paz. No estaba sobre el canal principal del río, sino que cuando ingresaban sobre los raigones en las islas inundadas donde está el malezal, a unos 20 metros, la encontraron sumergida y estaba amarrada a un árbol. No tenía rastros de haber sufrido golpes y tenía en su interior una gorra con visera, un cuello de polar y una linterna, no así los remos y los elementos para la pesca. Esto ya constituía un indicio fuerte sobre una situación violenta de la que Godoy y Maldonado habrían sido víctimas.

Un pescador aseguró que el nudo con el que habían atado la canoa al árbol no pudo nunca haber sido hecho por los desaparecidos, pero el fiscal nunca lo citó a declarar.

Amenazas y testigo clave

Un par de meses antes de las desapariciones los pescadores habían sido amenazados. Un día llegó Maldonado a su casa y le contó a su pareja que el puestero de una isla lo denunció en la comisaría por haber carneado una vaca. "No aparezcan más porque la próxima los fondeamos", le habría afirmado. Se comentaba que los pescadores, como tantos otros, de vez en cuando carneaban un animal y tenían cansados a los dueños de islas, en particular a dos de ellos y al mencionado puestero.

En los primeros días de búsqueda, familiares de los desaparecidos le apuntaron a uno de ellos, justamente al dueño de la isla de la zona donde apareció la canoa, pero nunca fue implicado en la causa.

Pasaron las semanas y los meses y la investigación quedó en un letargo sin novedades, y cada vez menos esperanzas. Las marchas por justicia de las familias y allegados lograban mantener las desapariciones en estado público, con duras críticas al fiscal Barbosa, atento a la falta de movimientos para conocer el paradero de los pescadores. Por esto, ambas familias se constituyeron como querellantes en la causa, representados por el abogado Erardo Monzalvo.
Hacía un tiempo que se comentaba que había alguien que tenía algo para decir.

Se trataba de Juan Barrios, un isleño de 48 años que afirmó haber presenciado una circunstancia extraña. Aunque en distintas oportunidades fue dando versiones con distintos matices, cuando el fiscal lo citó a declarar sostuvo lo esencial: que en la madrugada posterior a la desaparición de Godoy y Maldonado, observó en el río una lancha en la que iba uno de los dueños de islas perjudicados por las carneadas, que llevaba a tiro un bulto. Luego aclaró que la embarcación era blanca y que remolcaba una canoa. Por lo sospechoso de la situación y por temor, regresó rápido a su casa en el barrio Puerto Márquez.

Barrios dijo que estaba junto a otros dos hombres, que luego fueron llamados a declarar en Fiscalía para corroborar esta versión. Pero ambos negaron haber estado en el lugar y hora mencionadas por el testigo. Ante esta contradicción, el fiscal imputó a Barrios por falso testimonio, y lo mantuvo detenido un par de días. Pero nadie comprende porqué el pescador iría a mentir y meterse en problemas. Tampoco queda claro cuál de los tres testigos miente, pero Barbosa decidió no creerle a Barrios. Además, pasó tanto tiempo entre los comentarios iniciales de Barrios, su testimonio y el de los otros dos pescadores, que estos podrían haber sido inducidos a negar su presencia en el río aquella madrugada.
El querellante pidió ahora un careo entre Barrios y los otros dos hombres para ver si alguno se desdice. Monzalvo pidió también una prueba elemental que hasta ahora no se había producido: el reconocimiento por parte de los familiares de Godoy y Maldonado de dos remos que fueron secuestrados en la casa de uno de los dueños de islas bajo sospecha, para que digan si son o no de los desaparecidos.
Ante un casi seguro doble homicidio, la insólita demora en la investigación de la Fiscalía dejó alejarse la verdad, mientras crece la angustia de dos familias desesperadas. Las próximas medidas deberán esperar aún más, porque según informaron fuentes judiciales de Paraná, Barbosa se tomará dos semanas de vacaciones.

"Si él hablara, se terminaría todo"

Estela Godoy, hermana de Héctor, en diálogo con UNO sostuvo que continúan esperando a dónde conducirá el testimonio de Juan Barrios. Si bien hubo contradicciones con otros testigos, no creen que el hombre haya ido a hablar para mentir e involucrarse en una causa porque sí. "Según Barrios estaban los tres juntos. Se iba a hacer la reconstrucción y no se hizo. Entonces ahora estamos viendo qué va a pasar, si van a un careo entre las tres personas, porque Barrios a uno le dijo una cosa, a otros les dijo otra cosa, algo hay. Él tiene muchas cosa para hablar. Dice que vio todo, que iba la lancha blanca, apuntan a esa persona, se sabe quién es", afirmó. Con las mismas sospechas que tenían desde el inicio de la investigación, esperan que se aclare la situación: "Si él hablara se destaparía todo ahí nomás y se termina todo", dijo Estela. Mientras, el reclamo de justicia seguirá: "Estamos con ganas de hacer otra marcha el 20", anunció.
Fuente: Uno Entre Rios

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