2/8/18

ASÍ ESTAMOS - Por Eduardo Martín Romero

Hace muy pocos días se conoció la muerte de Lourdes Espíndola una agente de policía de la Provincia de Buenos Aires de tan solo 25 años de edad asesinada de un disparo por parte de un delincuente que robo su arma reglamentaria mientras esperaba un colectivo en Ituzaingó para dirigirse a su casa en Berazategui.- 

Este solo hecho causó una gran conmoción que se sumó a la muerte de la oficial de la policía de Almirante Brown Tamara Ramírez de 26 años quien recibió un balazo, que le quito la vida, de parte de un ladrón que intentaba robar a su padre y ella quiso defender.- 

Es real que aquellos que o por vocación o por necesidad de contar con un empleo toman la decisión de unirse a la fuerza policial saben el desafío al que se exponen sobre todo en tiempos de inseguridad, pero además en épocas que la violencia es más significativa y que existen un profundo desprecio por la vida humana.- 

Pero de ninguna manera esta carga de la profesión hace que la sociedad deba tolerar esos actos violentos que terminan con la vida de aquellos que se ofrenda en pos de preservar a cada uno de nosotros la ansiada seguridad.- 

Sin embargo uno no observa que la sociedad tenga presente el arrojo de estos hombres y mujeres que en forma permanente ofrenda su vida intentando protegernos de los hechos delincuenciales cada vez más violentos.- 

Yo siempre señalo que quizás por mis años soy de esa generación que veía a la policía como una fuerza integrada por personas en las que podíamos confiar y es más nos educaban que cuando algo nos ocurra busquemos el policía de la esquina como una manera de recibir auxilio.- 

En mis épocas si la policía te encontraba cometiendo algún hecho violento sea de riña, daños o desorden te llevaba a la jefatura y llamaban a tus padres quienes te buscaban y te llevaban de nuevo a tu domicilio retándote todo el camino sin aceptar excusa alguna y llegados a tu casa recibidas el pertinente castigo; hoy si la policía intenta lo mismo los padres atacan a la policía e incluso la insultan por haber actuado en contra de sus hijos y algunas veces hasta denuncian a los policías por excesos, cabe consignar que lo mismo ocurre con los docentes, los inspectores de tránsito y cualquiera que pretenda imponer su autoridad; es como si pretendiéramos enseñar y vivir en una sociedad anárquica pero que me permita que reclame la policía cuando me tiene que defender pero que la desconozca y la ataque cuando hace su tarea.- 

A raíz de los dos hechos que culminaron con las muertes de las policías descriptas he observado muchos comentarios en redes sociales solidarizándose pero también he visto algunos que festejan o se alegran por las muertes lo que en realidad resulta muy difícil de aceptar y para ello dan cuenta de algunas actitudes de policías que exceden los límites de su tarea y hablan de represores, golpeadores, gatillo fácil y soberbios.- 

Sin dudas hay malos policías como también hay malos médicos, abogados, docentes, ingenieros, empresarios, políticos etc. pero tampoco es cierto que no existan abnegados médicos, abogados, docentes, ingenieros, empresarios, políticos y por supuesto, como no puede ser de otra forma, policías.- 

Alegrarse por la pérdida de una vida humana no es aceptable pero cuando además es la vida de alguien que está dispuesto a protegernos es peor aún; ser policía en estos tiempos de inseguridad y violencia no es sencillo pero es una tarea que alguien debe llevar a cabo en buena hora que existan personas dispuesta a hacerlo con el uniforme y sin el uniforme con la ayuda de la justicia o con el olvido de la justicia e incluso con la persecución por parte de una justicia garantista que por tecnicismos secundarios persiguen policías y liberan delincuentes.- Basta recordar policías que abatieron delincuentes cuando estos llevaban a cabo acciones violentas y que luego se vieron denunciados y procesados por alguna interpretación de exceso de su actuación; pareciera que primero deben pedir disculpas y permisos para actuar contra la delincuencia.- 

Concomitantes con estas muertes, otra policía Soledad Avalos a quien motochorros intentan asaltar y según el relato quien conduce la moto intenta dispararle con un arma de fuego y el disparo no sale y como respuesta la policía dispara y mata al acompañante del motochorro que conducía, se encuentran en una investigación por homicidio difícil de comprender.- 

Las dos muertes, injustas como toda muerte, pusieron en el eje de la agenda del debate estas cuestiones que deberían ser prioritarias si lo que pretendemos es disminuir la inseguridad y la violencia; pero nuestra sociedad pareciera que tiene otras preferencias y luego de 48 horas de sucedidos estos hechos la única noticia de todos los medios eran unos cuadernos que redactados por el chofer de Barata el segundo de De Vido contenían transcripciones sobre la forma de operar de algunos corruptos.- 

Es importante la lucha contra la corrupción, que también costo vidas humanas, pero que pronto olvida la sociedad hechos en los que pierden vidas nada más y nada menos que las personas que se dedican a preservar que no sean nuestras las vidas que se lleve la delincuencia, aunque esto no alcance.- (*) 

Procurador UNL Docente Jubilado de Media y Superior Ex conductor de programas periodísticos radiales y televisivos emromero3@gmail.com

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