11/7/19

MI CIUDAD - Por Eduardo Martín Romero

El próximo sábado 13 de julio mi ciudad estará cumpliendo 184 años de su fundación lejos por cierto de aquel 13 de julio de 1935 en que Pascual Echague, entonces gobernador, fundo nuestra ciudad mediante un decreto dando continuidad política al antiguo asentamiento que denominaban villa Cabayu Cuatia.-

En mis épocas de conductor en un espacio radial en diferentes medios tuve un programa informativo en la mañana al que llamamos “MI CIUDAD” y usábamos de cortina una canción del autor local Cesar Trachitte que se denominaba “a mi ciudad”.-

Yo soy nacido en Puerto Santa Cruz y pase parte de mi niñez en la ciudad de Pto. San Julián de aquella lejana provincia; ciudad esta ultima de la que guardo recuerdos y muchos afectos sin embargo por la ciudad de La Paz guardo un cariño muy sentido y al igual que refiere la canción de Trachitte “a mi ciudad hay que quererla toda, no se la puede amar por parte, por eso a veces la critico….”

Nadie puede elegir la ciudad donde nacerá uno puede nacer en el país más pobre como en el más rico esta es una opción que no manejamos, pero muchos pueden elegir la ciudad donde vivir y les aseguro que yo he elegido la ciudad de La Paz como el lugar para vivir hasta mis últimos días.-

Esta decisión, como todas, responde a una historia quizás personal pero historia al fin que se corresponde con una realidad que también es producto de un desarrollo histórico durante mis años de vida.-

Como les relaté yo vivía en el sur argentino, cuando no había los adelantos técnicos y de confort que hoy conocemos lo que trasformaba a la dura vida del sur en más dura aún, por ejemplo todas las actividades colectivas, recreativas, culturales, políticas, de ocio o festivas se realizaban en ambientes cerrados, muy pocos días al año era posible vivir al aire libre y con alguna libertad, pocos eran los días soleados y las calles eran solo para transitar hasta llegar a un lugar cerrado. El solo hecho de vivir la mayoría de los días del año con mucho abrigo restaba hasta libertad en los movimientos y en los juegos.-

Llegue a la ciudad de La Paz al Hotel Belgrano en la esquina de Belgrano e Italia en la primera semana de febrero de 1954, entonces allí era la terminal de Colectivos que llegaban desde Paraná, mi primera impresión fue sorprendente y produjo en mí, un niño aún, algo inexplicable pero que me marcaría para toda la vida observe que calle Belgrano descendía al Norte totalmente arbolada de especies nunca vistas por mí y al final del alcance de mi visión, agachándome un poco, podía ver agua y pregunte si era el mar ya que no veía olas y me dijeron, no es un rio y agregaron el Paraná, para alguien nacido en La Paz esta es una visión cotidiana y por ello le restan importancia pero para un niño que lo observa por primera vez en su vida produce una sensación además de indescriptible inolvidable.-

Recuerdo aun que pensé yo de este pueblo “no me voy más” quizás se debió a que mi padre era de Prefectura y como tal siempre existía la posibilidad de traslados a otros destinos, sin dudas esperaba que esto se demore en producir para que yo sea lo suficientemente grande como para poder quedarme.-

La Paz siempre fue un lugar paradisíaco; mi niñez tránsito por jugar en las calles, hacer amigos a montones, peleas y juegos, largas horas de la noche bajo “el foco” del alumbrado público jugando contando anécdotas sin ninguna preocupación viendo sapos, bichos, arañas, víboras, avispas, pájaros, montes, arroyos, lunas, soles, nuestras madres repetidas veces salía a la puerta de la casa a gritar nuestro nombre para que regresemos a comer o dormir todo esto y mucho más fue incrementando mi temor de tener que irme de este lugar; en mi adolescencia ir a nadar, compartir un montón de cosas propias de esos tiempos, en mi juventud, diversión, bailes y largas horas compartidos.-

En La Paz no he hecho fortuna pero me dio mucho más de lo que esperaba de mi tránsito por esta vida, si bien es cierto no todo fue color de rosa como es natural, estoy más que agradecido con todo lo que me brindó, tuve igual que Serrat un millón de amigos y amigas, mucha gente me ayudo en mi tránsito por La Paz algunos en demasía, desde muy joven trabaje en un sinfín de cortas actividades y ya con 21 años Enrique Secchi me brindo la posibilidad de ir a la Facultad en Santa Fe donde me recibí de Procurador.-

Fui además de Procurador, docente secundario y terciario, conductor de espacios radiales y televisivos y logre materializar, gracias al apoyo de la gente de La Paz, un montón de aventuras.-

Hace 46 largos años me case con la mujer que me acompaña al presente, he tenido hijas que me brindaron nietos y a todos me une un reciproco gran amor del que estoy agradecido y esto también fue posible en “mi ciudad” y gracias a su gente.-

Hace 4 años atrás escribía una columna similar quizás como una manera de reforzar la idea de querer La Paz vuelvo sobre lo mismo en la búsqueda de que todos revaloricemos nuestra ciudad.-

Feliz 184 años a “mi ciudad”
(*) Procurador UNL

Docente Jubilado de Media y Superior

Ex conductor de programas periodísticos radiales y televisivos

emromero3@gmail.com

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